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¿Qué es una Persona Moral y una Persona Física con Actividad Empresarial?

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En México, como en todos los países del mundo, el sistema tributario desempeña un papel crucial. Esto porque es el mecanismo a través del cual el gobierno recauda ingresos para financiar los gastos públicos en áreas esenciales como la educación, salud, infraestructura y seguridad. 

Uno de los aspectos más significativos de este sistema es la distinción entre las personas morales y las personas físicas con actividad empresarial. 

Estas figuras se enfrentan a diferentes tasas impositivas, obligaciones fiscales y posibilidades de deducciones. Además, la elección entre una u otra forma puede tener implicaciones importantes en términos de responsabilidad legal, acceso a financiamiento y oportunidades de crecimiento.

¿Qué es una persona moral?

Se trata de una entidad dotada de personalidad legal propia, establecida mediante disposiciones legales. Carece de existencia física tangible, pero la legislación le confiere la capacidad de poseer derechos y contraer obligaciones.

Características de las personas morales:

  • Denominación o razón social: es el nombre oficial de la persona moral, que puede hacer alusión a su actividad comercial o ser un nombre elegido por sus fundadores.
  • Domicilio: corresponde al lugar donde se encuentra la administración principal del negocio.
  • Capacidad jurídica: desde su creación, tiene la capacidad de ejercer derechos y cumplir con obligaciones.
  • Patrimonio: está compuesto por todos los bienes, derechos y obligaciones tasables en dinero que posee la persona moral.
  • Representación legal: su capacidad está limitada a su objeto social y solo puede ser ejercida por sus representantes.
  • Nacionalidad: se considera mexicana si fue constituida de acuerdo a la ley del país y tiene su domicilio en México.
  • Obligaciones fiscales: debe presentar su contabilidad electrónica ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Las personas morales pueden ser de régimen general, con fines lucrativos o de régimen con fines no lucrativos, dependiendo de si buscan o no una ganancia económica con sus actividades.

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¿Qué es una persona física con actividad empresarial?

Es un individuo que realiza actividades comerciales, industriales, de autotransporte, agrícolas, ganaderas, de pesca o silvícolas por cuenta propia, sin necesidad de conformar una empresa o persona moral. 

Este régimen fiscal se aplica a individuos que generan ingresos a partir de dichas actividades y están obligados a cumplir con ciertas responsabilidades fiscales ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Características de las personas físicas con actividad empresarial:

  • Capacidad jurídica: toda persona, al alcanzar la mayoría de edad (18 años en México), tienen la capacidad legal para realizar acciones comerciales y asumir obligaciones.
  • Identidad personal: poseen un cuerpo material, estado civil y pueden tener nacionalidad mexicana o de otro país.
  • Obligaciones fiscales: deben cumplir con la declaración de impuestos y pueden emitir facturas para operar en México.
  • Beneficios: pueden formalizar su negocio, lo que les permite acceder a préstamos bancarios y fiscalizar su dinero.
  • Responsabilidad: la responsabilidad jurídica y financiera recae directamente en la persona física.

Es importante que las personas físicas con actividad empresarial se registren en el SAT, obtengan su Registro Federal de Contribuyentes (RFC) y cumplan con sus obligaciones fiscales para evitar sanciones como multas o auditorías.

Diferencias entre una persona moral y una persona física con actividad empresarial

➤ Naturaleza y constitución

Una persona moral es una entidad jurídica creada por derecho, sin existencia física y constituida por una o más personas físicas o morales para cumplir un fin común. Pero la persona física con actividad empresarial es un individuo que ejerce por cuenta propia actividades comerciales o industriales. 

➤ Representación y responsabilidad

La persona moral actúa a través de representantes legales dentro del ámbito de su objeto social. La responsabilidad se distribuye entre sus socios según lo establecido en su marco legal. Mientras que la otra figura es directamente responsable de sus actos y obligaciones ante terceros y el Estado, sin intermediarios.

➤ Obligaciones fiscales y contabilidad

Ambos sujetos están obligados a cumplir con responsabilidades fiscales ante el SAT. Pero la persona moral debe presentar una contabilidad electrónica detallada y específica, adaptándose a regímenes fiscales que pueden variar según su objetivo (lucrativo o no lucrativo). 

En contraste, la física con actividad empresarial sigue un régimen fiscal acorde a sus ingresos por actividades específicas. Por ello, la contabilidad es menos compleja.

➤ Beneficios y acceso a financiamiento

Las personas morales, al tener una estructura y patrimonio definido, pueden acceder a opciones de financiamiento y créditos con mayor facilidad en comparación con las físicas con actividad empresarial. Estas últimas dependen de su capacidad crediticia personal y patrimonio individual.

➤ Terminación y continuidad

La disolución de una persona moral implica un proceso legal que afecta a la entidad en su conjunto. Además, sigue procedimientos específicos para liquidar obligaciones y distribuir el patrimonio restante. 

La actividad empresarial de una persona física, en cambio, concluye con el cese de actividades o con el fallecimiento del individuo. 

Estas diferencias subrayan la importancia de elegir la estructura adecuada al iniciar actividades empresariales. Hay que considerar no sólo las obligaciones fiscales y legales, sino también los beneficios, responsabilidades y el grado de control sobre la gestión y operación del negocio.

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Régimen fiscal: tipos y cuál aplica para cada tipo de persona

Un régimen fiscal es el conjunto de leyes y normas que rigen la situación tributaria de personas morales y físicas. 

Al registrarse en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), los contribuyentes deben elegir un régimen fiscal que corresponda a su actividad económica, lo que determinará sus derechos, obligaciones y trato fiscal.

Regímenes fiscales para personas morales

  • Régimen general: aplicable a la mayoría de las empresas o sociedades comerciales que realizan actividades lucrativas. Estas entidades tributan sobre sus ingresos, considerando ciertas deducciones permitidas por la ley.
  • Régimen de personas morales con fines no lucrativos: destinado a asociaciones y sociedades que no persiguen un beneficio económico directo, sino que tienen objetivos culturales, deportivos, educativos, de investigación, entre otros. Estos sujetos gozan de ciertos beneficios fiscales, aunque deben cumplir con requisitos específicos.

Regímenes fiscales para personas físicas

  • Régimen de asalariados: aplica a individuos que perciben ingresos por salarios y otros conceptos similares derivados de una relación laboral. Incluye salarios, aguinaldos, primas y prestaciones.
  • Régimen de actividades profesionales: para quienes ejercen de manera independiente una profesión, oficio o actividad económica por su cuenta, sin ser asalariados. Incluye ingresos por honorarios.
  • Régimen de arrendamiento de inmuebles: orientado a quienes obtienen ingresos por rentar propiedades, como casas, departamentos, locales comerciales, entre otros.
  • Régimen de actividad empresarial: dirigido a individuos que realizan actividades comerciales, industriales, de pesca o agrícolas. Incluye a quienes venden bienes o prestan servicios en el marco de una actividad empresarial.
  • Régimen de Incorporación Fiscal (RIF): diseñado para facilitar la incorporación a la formalidad de pequeños contribuyentes. Desde 2022, el RIF fue reemplazado por el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO)

¿Cómo elegir el régimen fiscal correcto?

Para elegir el régimen fiscal adecuado, es importante comprender la actividad económica que se realiza, conocer los diferentes regímenes disponibles y evaluar los ingresos y gastos. Esta elección afectará cómo se presentan los impuestos y se cumplen las obligaciones fiscales.

Por ejemplo: 

  • Un trabajador que solo percibe sueldos de su empleador debe inscribirse en el régimen de sueldos y salarios. Este es aplicable a las personas físicas que generan ingresos mediante la prestación de servicios profesionales subordinados a una figura patronal, sin importar la cantidad de empleadores que tengan.
  • Un trabajador que percibe sueldos de su empresa y además realiza actividades por su cuenta (ya sea prestando servicios profesionales de manera independiente o realizando actividades empresariales), debe inscribirse en dos regímenes fiscales. Estos son el de sueldos y salarios, y también el de personas físicas con actividad empresarial y profesional.

Entender la diferencia entre una persona moral y una física con actividad empresarial, así como los diferentes regímenes, no es meramente una cuestión de cumplimiento normativo. Es un factor crítico que influye en la toma de decisiones estratégicas, la planificación fiscal y la gestión financiera de cualquier emprendimiento. 

Al elegir correctamente entre estas dos figuras jurídicas, se pueden maximizar los beneficios fiscales, acceder a diferentes tipos de financiamiento y gestionar de manera eficiente la responsabilidad legal y financiera.

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